La parte difícil de dar ojos a un departamento entero no son las cámaras. Es todo lo que hay que mover, sostener y coordinar para ponerlas donde tienen que estar: cuadrillas, combustible, materiales y meses de trabajo lejos de casa.
El verdadero reto: la distancia
Cubrir un territorio amplio y disperso significa trabajar durante meses, en varios municipios, muchas veces donde no había nada. Colgar una cámara toma minutos; llegar hasta el punto, plantar el poste, energizar el gabinete y volver al día siguiente es lo que consume el proyecto. Fue, ante todo, una operación de logística de campo.
Lo que hizo falta detrás de escena
- Una cuadrilla temporal contratada y coordinada durante varios meses, con planilla propia para el proyecto.
- Equipos en ruta constante: combustible, peajes y viáticos para desplazarse entre municipios, semana tras semana.
- Alimentación y hospedaje del personal en zonas alejadas, para sostener el ritmo de instalación.
- Coordinación de envíos y transporte de materiales —postes, gabinetes, cámaras— hasta puntos remotos, con socios logísticos.
La obra, en números redondos
Sobre esa logística se construyó la infraestructura: más de 200 cámaras (bala, multisensor y PTZ), cerca de 70 gabinetes de exterior energizados, y postería plantada por nosotros en varios municipios, con decenas de brazos metálicos y su respectiva obra civil.
El detalle que no se factura
Por cada cámara instalada hubo kilómetros recorridos, un almuerzo en carretera y una cuadrilla que madrugó. Esa parte no aparece en ningún plano, pero es la que decide si un proyecto de esta escala se entrega a tiempo o se queda a medias.
El impacto
Un anillo de seguridad ciudadana operando de forma continua, construido desde cero y sostenido por una logística de campo que trabajó donde nadie más quería llegar.
Proyecto ejecutado por Turing Consultores. Las cifras son aproximadas y se omiten nombres e identificadores por confidencialidad.